Nunc Coepi
La Pascua y la primavera nos vienen a recordar que hay temporales.
Temporales son tormentas, temporales son lluvias, temporales son las flores y las mañanas limpias y brillantes.
Temporales son los cuerpos, la juventud y la vejez.
Temporales son la incertidumbre, la duda y las olas.
La vida es un ciclo de ciclos… todo son nuevos comienzos en una trayectoria temporal.
En esa espiral, todo está llamado a reiniciar.
Re.
Las respuestas
El retorno
La retroalimentación
La reconciliación
La resurrección
Todo exige un nuevo comienzo. Un final que no tiene uno sino tres puntos… uniéndolo a su llamado, a su verdad.
Nunc Coepi. Now, I begin. Ahora comienzo.
El presente siempre es nuevo y nos anima a reiniciar. Las mañanas son mensajes de renovación y esperanza.
Llegará la noche y nos veremos pobres, débiles e incapaces de alcanzar lo que nuestra alma anhela. Pero, si Dios quiere, volveremos a empezar. Si Dios quiere, veremos el amanecer. Si Dios quiere, volveremos al sol y la luz nos recodará el amor eterno del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; de la unión divina en el todo; del tiempo que en realidad no existe y sólo nos acompaña, como a un niño de la mano, por la eterna misericordia de Dios.
Nunc Coepi es el secreto de la eterna juventud. Es la llave de todo aquello que no queremos que termine.
¿El desánimo es un pecado?
Si el coraje proviene de Dios, el desánimo no puede serlo.
Re-animemos el espíritu. A eso vino la Pascua. A eso vino la Resurrección.
Volver, siempre volver, con el alma y el corazón remodelados. Es Dios quien nos renueva. Es Dios quien nos llama.
Ser libres es ser falibles. Ser falibles es ser perfectibles.
Ahí está el llamado de Dios. Sé libre. Cae, y levántate. Siempre y cada vez con mayor gracia, con mayor agilidad y con mayor certeza de que te vas a volver a caer, porque en el suelo serás humilde y en la Gracia serás de Él.